1 de abril de 2012

Esto paso



Nos sentamos en la mesa pasadas las diez de la noche, él como siempre con su saco claro, camisa rosada y corbata negra; tenia una carpeta de cuero y una agenda estilo pocket, sumado claro, su carterita marrón que lleva para todos lados.
Lo primero que me dijo fue si me había cortado el pelo, para subsiguientemente decirme que era momento que madure, no respondí pero acote que en el trabajo no me dejaban tener el pelo largo y que ante la necesidad de tener algún ingreso no podía escatimar recursos, él callo como cada vez que le decís algo para lo cual no tiene una respuesta preparada.
Los dos pedimos bife de chorizo, él con ensalada, yo con papas fritas, de tomar vino… pero de la casa, claro… a él no le gusta gastar en cosas que son imposibles de presupuestar
Me conto que se iba a separar de la vieja, que no podía seguir sosteniendo el matrimonio y que yo ya era lo suficientemente grande para comprenderlo, que no quisieron hacerlo antes para que yo no saliera lastimado y no se que otra sartada de boludeces. Me dijo que cuando me fui de casa, el tema del divorcio se volvió recurrente e incluso cada uno tenía una pareja afuera de la casa. Me conto que conoció una piba en la milonga del pueblo, una gringa de unos 25 años, alta, con lindo cuerpo y que bailaba muy bien; se refería a ella como si nunca hubiera visto una mujer, exagerando toda impresión que tuviera de ella-
La verdad que no me interesaba, me importaba un comino que hacia con su vida, como tampoco me importaba lo que su mujer hiciera con la suya, pero el tema se puso denso cuando empezó a hablar de plata, lo supe desde el momento que dijo – como vos sabrás. Bueno cuestión que empezó a contarme que iban a vender la casa, el campo, el auto, la casa en la costa y el departamento en Buenos Aires para dividir los vienes, razón por la cual yo debería dejar el humilde bulin que el muy hijo de puta se compro en 1979 después de un negociado con los muy putos de los milicos, me dijo que alquilara, o que valla a una pensión, que el no podía bancarme y que sino hable con Raquel-
Raquel es mi señora madre, una mujer de unos 64 años, quien fue madre soltera antes de conocer a este forro; Raquel era modista en Venado Tuerto, vivía con su papa, mi abuelo, un viudo casacarrabia que tenia dos hijos mas, El tío Manuel, que lo chupo la dictadura y no supinos nada de el, y Enriqueta una vieja insoportable que se fue a España con la crisis del 2001. Mi vieja vivió siempre en esa casa familiar, con migo claro, hasta que en el 2000 se la remataron porque no pudo pagar la hipoteca que había consagrado para un micro emprendimiento, bueno micro emprendimiento no se si es la palabra, seria una especie de taller de costura donde ella era dueña y empleada. La cosa es que vista la situación económica critica del país, sin casa y con un negocio que apenas le daba para comer,  empezó a buscar  trabajo y termino en la estancia de Ricardo Suarez como casera, a cambio de dos camas (una para ella otra para mi), un mínimo sueldo y la comida; el tema que este Suarez la engatusó, la enamoro y se termino casando con ella, con el tiempo y terminada mi experiencia en la secundaria, el tipo me mando a Buenos Aires a pesar de mi negativa, amenazando a mi vieja con una Colt 32 del año del pedo; cinco años después estoy cenando con este hijo de puta, valla a saber porque.
Por su parte Ricardo, conocido en el pueblo como el milico, por sus entramados lazos con la fuerza, era un reconocido chacarero que hizo fortuna durante la dictadura. Varias personas lo acusaron de haberlas estafado, o haber participado en negocios turbios, pero el tipo simple zafo
Durante la cena, el muy forro mantuvo la firmeza sobre la decisión de vender todo, valla a saber uno por qué y hasta que me aclaro las cosas cuando con tono sobrador me dijo que no tenia posibilidad  de elección, o me iba del departamento o dejaba a mi vieja en pampa y la vía, y no me quedaría otra que cuidarla yo.
La verdad poco me importaba el destino de mi vieja, ella no había sido justamente una madre, jamás de dijo te quiero, pero tampoco me cura los golpes cuando volvía de jugar a la pelota, ni me defendía cuando don Suarez, sin motivo aparente, me daba con el rebenque con saña y si asco. Tampoco intervino cuando Don Suarez hablo con el jefe de la sección cuarta de la caballería montada para que me metieran en cana dos días porque llegue borracho de un baile. En fin no era mi vieja a la persona que mas quería, pero tampoco quería ser el responsable de su destierro.
Él muy basura, me miro a los ojos y me pregunto que íbamos a hacer, le pedí dos días y acepto pero a cambio me tenia que comer el garrón de que durmiera en el departamento con migo.
Explicar esos dos días, seria un poco difícil, pero capas fuero la solución; La ultima noche de la prorroga dada por el dueño y señor del universo, vino a verme Pancho con Alicia, su novia; hablar de Alicia me llevaría horas, pero la definiría diciendo que ni física ni intelectualmente he conocido en la realidad o la ficción una mujer capas de enamorar a un hombre solamente diciendo hola-
La cuestión es que pancho, Alicia, Suárez y yo compartimos una cena en el departamento mientras planeábamos la forma de mudar las cosas y terminar para siempre con este tema. Pero quiso el destino que Ricardo posicionara en forma perversa sus ojos en las piernas de Alicia, yo diría que ninguno podría no hacerlo, pero su mirada fue insistente, radiográfica, obsesiva. Luego de la cena, Pancho y yo nos pusimos a armar las cajas para la mudanza, mientras Alicia levantaba la mesa y Don Suarez la desnudaba con la mirada, hasta que piso el palito y fue a la cocina, la increpó, intento besarla y digamos… la manoseo, Alicia grito de lo lindo y Pancho en dos segundo estaba cagando a trompadas al hijo de puta. Si le vieran la cara, el miedo, la sangre que chorreaba de su nariz y sus suplicios que no lo mate.
Pancho, digamos es era medio loco, pero no había cosa que lo sacase mas que la falta de respeto; Si Suárez hubiera intentado seducir a Alicia y ganarla de buena ley, él como caballero hubiera aceptado de derrota, pero manosearla, abusar de su confianza y en sus propias narices, no. Recuerdo lo que le dijo, cuando Ricardo tirado en el piso todo ensangrentado pedía perdón, - Mira chabon vos en tu pueblo serás el mas hevi de todos, pero acá no tenes a tus amigos para que te defiendan, que vas a hacer-; después de decir esto Pancho retrocedió unos metros, dejo que Suarez recobrara la compostura y lo invito a irse, pero el muy forro lo amenazo diciendo que lo iba a hacer cagar, Pancho no lo resistió, tomo coraje y ergio su cuerpo de un metro ochenta y cinco, lo tomo del brazo, se lo torció por la espalda y lo llevo a la calle.
En la vereda, Pancho le dijo que llame ya a la cana antes que lo revente a trompadas, Suárez se le cago de risa y Carlo Tapial (Pancho) le puso un golpe de punguista en el medio de la nariz, cuando Don Ricardo intento salir corriendo, un camión militar lo envistió de lleno y lo tiro como cuatro metros.
Don Ricardo Suarez murió en el acto, lo enterraron en el cementerio municipal de Venado Tuerto y dos semanas después mi vieja se pego un tiro con la Colt oxidada que la había amenazado Suárez. Por mi parte me mude, alquile un departamento tipo casa en almagro.

17 de febrero de 2012

Por culpa de ellos



Me detuve frente a la ventana que daba a la avenida, vi los álamos abandonado sus hojas a la buena de dios, sentí el respiro del gorrión en el nido casi descubierto mientras el viento azotaba la morada  causando miedo a los recién nacidos expectante por la llegada de su madre con el alimento diario. Eleve la mirada para contemplar el celeste cielo y los rayos de sol en las prematuras horas de una mañana de otoño; respire profundo por un segundo, cerré los ojos y volví mi vista hacia la habitación, divise la sabanas húmedas y aun tibias después de una noche larga. Me puse las pantuflas y fui a la cocina, ella estaba ahí parada junto a la hornalla con su camisón arrugado y su pelo desprolijo, me senté en la mesa casi sin hacer ruido, Clara voltio con la pava y el mate diciendo -casi murmurando- buen día, no respondí,  solo la mire y le sonreí, pero no dije nada. Desayunamos en silencio como siempre, cuando ella pretendía empezar una conversación yo levantaba la mano con el objetivo de detenerla, por supuesto que a ella le molestaba eso pero comprendía mi necesidad de silencio; en realidad pocas veces desayunábamos juntos, cuando yo daba clases siempre salía más temprano que ella y cuando comencé a desempeñar las funciones públicas en la comuna, siempre salía después de ella; en realidad solo compartíamos esos mates matutinos los sábados, porque los domingo bien temprano yo iba al club para jugar a la pelota con los pibes del barrio y ella apenas abría los ojos cuando yo regresaba, con el pan, las facturas y los fideos caseros de la fábrica de pastas de Don Gilberto que estaba en la avenida que tomaba para regresar del club.
Entonces, podría decir que solo un día por semana compartíamos el desayuno, pero 
la cuestión es que desde que vinieron los milicos las cosas más mínimas, como el desayuno, cambiaron; yo no trabajaba más en la comuna y me dedicaba a la carpintería, actividad que desarrollaba en mi casa y con mis horarios, y por otro lado con la llegada del ejercito al pueblo el club paso a formar parte de la guarnición de entrenamiento para el personal de la división de paracaidista del cuarto cuerpo y aunque en realidad lo usaba como deposito y se nos prohíbo su uso recreativo, bueno en realidad se prohibió todo tipo de recreación deportiva a cualquier mayor de veinte años que no ejerciera profesionalmente el deporte que practicaba; en conclusión me veía obligado a desayunar con Clara todos los días y evitar todo tipo de conflicto que generase mi mal humor matutino.
Clara por su parte era modista, de esas buenas -con estudios y todo-, trabajaba en un taller de alta costura unas cuatro o cinco horas por día, diseñaba trajes, vestidos de novias, de madrina y hasta disfraces de carnaval pero con la llegada de los milicos el taller cerro porque impusieron un nuevo impuestos que obligaba a su dueño Mauro Catalace, sastre italiano que vino al pueblo expulsado de su país con la primera guerra mundial, a dejar el cincuenta por ciento de sus ganancias al fisco del pueblo; entonces el viejo ni lerdo ni perezoso, hizo un par de llamadas y se fue a la mierda, así sin más, algunos vecinos dicen que se fue de nuevo a Italia pero nadie tiene la posta. La cuestión es que Clara y otras dos mujeres que trabajaban en el taller tuvieron que emprender su actividad autónoma y claro competir con los grandes diseños que venían de la capital. En definitiva las cosas cambiaron tanto que Clara y yo pasábamos todo el día en la casa, juntos. Algunos días yo me hacia el otario y me iba a regar el jardín, bueno las macetas en realidad porque los milicos nos obligaron a sacar todas las partes parquizadas de las casas para evitar las plagas de insectos que, supuestamente, perjudicaban los motores de los aviones y los camiones de las guarniciones cercanas.
El tema se empezó a poner tenso cuando el trabajo empezó a faltar, con Clara discutíamos bastante seguido, y la verdad las prohibiciones de los militares empezaban a limitar las actividades; el bar de Rolo tuvo que cerrar acusado de inmoral por el ejército, la peluquería de Marta cerro acusada de agente del chisme, el almacén del gallego cerro en el medio de denuncias de venta de alimentos en mal estado, la gomería de Ricardo Pimote abandono el pueblo por un juicio a su dueño por supuesta colaboración con agentes subversivos; la cuestión es que solo podías quedarte en tu casa tomando mate con tu mujer y rezando llegar a los setenta para jubilarte, pero Clara no aguanto. Un dos de enero a las cuatro de la mañana me despierta y me dice que se va a la capital a hablar con su tío el polaco para que le haga algún contacto en Polonia para que nos vallamos para allá, me dijo que me llamaba apenas llegaba y que veíamos la forma de que yo viaje, cuando le pregunte como pensaba irse, me conto que Jacinta la vecina de la casa lindera, tenía que ir a vender unas lanas a capital y había obtenido un permiso particular de los militares para salir del pueblo, y así las cosas Clara se fue. Por mi parte empecé a tomar mate solo, cada vez más en silencio, porque los milicos cerraron los canales de amplitud modulada y ni la radio podíamos escuchar. Pero un día paso lo inesperado, los milicos lanzaron un comunicado que toda casa que no sea habitada por un matrimonio iba a ser expropiada por considerar a su habitante un sujeto inmoral que conspira con el progreso del país ya que no existe posibilidad de traer hijos al mundo y no sé que otras pelotudeces mas; estaba claro que yo a esa altura ya era un inmoral y sin mucho preámbulo el ocho de enero me toco la expulsión de mi casa y a pesar de intentar explicarle al Teniente primero José Las Pidras, que era el intendente en ejercicio, que mi esposa estaba de viaje por trabajo, el muy hijo de puta me hizo armar un bolso y salir de la casa. Sin donde ir empecé a caminar por la ruta de empalme con la capital pidiéndole alojamiento a los vecinos, pero los milicos habían dicho que quien le diera asilo a un hombre o mujer solo seria acusado de traición a la patria y sería sometido a un juicio marcial; la situación se puso mas tensa cuando llegue al kilometro cuarenta y dos, traspirado y sucio y un grupo de militares me detuvieron por vagancia, desprolijidad y actitud inmoral en la vía publica. Me mandaron al penal cuatrocientos ocho donde estuve preso por más de siete años, pero, por esas cosas de la vida, me dejaron salir y me dieron un trabajo en la frontera norte donde mi función era izar la banderas todas las mañanas a las seis en punto, el salario era una choza de dos por dos y dos paquetes de yerba por mes, por esas cosas de la vida cuando desayunaba el silencio era profundo, como todo el resto del día.
Después de cuatro años ahí, y de casualidad, un auto se quedó varado en la ruta ciento seis a un kilometro y medio del puesto, un hombre bien vestido y bastante alto se acerco a pedir ayuda, le comente que por la zona no había nada y que debía trasladarse unos cinco kilómetros para encontrar el taller del chueco García, el hombre pensativo me ofreció unos cuantos pesos para que fuera hasta el taller y le pidiera al chueco que se vaya a ver su auto, la cuestión es que como yo era pobre pobre y aunque me hubiera ofrecido un centavo lo hubiera hecho, sin más tome el termo, el mate y emprendí el camino; el chueco no negó el trabajo y nos fuimos juntos a la ruta ciento seis, al llegar vi una mujer que me parecía muy conocida en su interior que apenas llegamos nos empezó a hablar hasta que se detuvo a mirarme, era Clara y yo la había reconocido, pero ella callo y se hundió en un silencio profundo. Cuando en chueco termino de reparar el auto y se preparaban a partir yo me acerque a Clara e intente hablarle, ella levanto la mano, como hacía yo cuando desayunábamos y le solicito al chofer partir.

9 de enero de 2012

Negativamente Real


Buscaría, si me dejaras, la manera de explicarte lo que sucedió; solo te pido que te sientes y me escuches porque lo que tengo para decirte es mas de lo que crees saber, es incluso abrumadoramente cierto y negativamente real. No te pido que me eximas de culpas ni pretendo un divino perdón que vos jamás me podrías dar, pero necesito que entiendas que antes de hacer cualquier cosa, preciso hablar contigo.
¿No es acaso un derecho expresarme fielmente con vos antes que otros pongan en mi boca palabras que jamás he emitido y nunca comprenderé?
Tu sabes como yo que en el momento donde la pendiente se agranda es aquel donde la confianza a comenzado a ser nuestra enemiga, donde el cansancio pone el ultimo componente necesario para que el engaño sea dueño de la situación, por eso te pido que reflexiones y me escuches.
Solo necesito que comprendas que mi descargo no es mas que la necesidad de decirte la verdad antes que la muerte o una cruel forma de vida se apodere para siempre de mi historia y mi presente, porque se que en el momento que atraviese esa puerta no habrá forma de cambiar el camino que he decidido emprender.
Sé que he fallado y que jamás seré lo suficientemente importante para ti como para que sepas que lo que hice tiene un sentido único, sincero y heroico, pero sé también que era yo el único capas de terminar con esta guerra si sentidos, con esta abominable forma de vivir.

La vela termino apenas de arder cuando su cuerpo cayó rendido sobre la mesa y sus ropas comenzaron a teñirse del color de la sangre derramada por su pecho en el justo momento que la guardia nacional le disparo. A su lado, tirado en el suelo, se encontraba el cuerpo de un hombre, acuchillado. Cuando entre en el cuarto sentí que mi vida cambiaria para siempre, leí entre sobras la carta inconclusa y supe cuanta razón tenia. Al otro día los periódicos titularon, “Senador muerto junto a su amante; era un hombre”, “El senador muerto en un extraño episodio. Era homosexual”, “Quedo al descubierto la homosexualidad del senador muerto”, “El universo político despide al senador homosexual muerto”, “Inexplicable incidente policial involucra a un senador homosexual”. Alguien pensó que esos cadáveres, en ese oscuro cuarto eran pareja, alguien quiso hacer de eso una historia, sin embargo nadie dijo que el hombre acuchillado en el suelo tenía una rémington en la mano.

20 de diciembre de 2011

Entre luces y oscuridad


Muchas veces nos preguntamos cómo somos capaces de amar y odiar en la misma línea de la historia, nos ponemos en la cabeza un sin número de razones que avalen nuestros más oscuros pensamientos y asumimos que la sangre de nuestros hermanos es intocable, naturalmente única, excepcionalmente nuestra. Pero mientras las más bajas sensaciones de envidia envuelven las cercanías del hombre, sabemos que entramos en el lugar donde la diferencia deja de mostrar la verdad y nos creemos capaces de culpar, acusar, imputar y juzgar al otro simplemente porque lo que vemos de él nos molesta, nos opaca  o nos niega… o eso creemos.

No hace mucho, comprendí que la diferencia nos hacia únicos y nos unía en algo que era realmente espacial; nos estrechábamos las manos en la lucha cotidiana y nos aferrábamos a la idea de que nadie podía romper lo que nace en la sangre y en la razón de sujetos que no quieren más que iluminar el camino.

Que poco queda cuando se siente la respuesta oscura del que pretende brillar a partir de hacer opacar al otro, que triste es ser satélite y no proponerse ser estrella, mas cuando a tu lado el mundo no hace más que entregar su luz para compartirla.

Los dioses han comprendido que los hombres quieren ser su propia luz y han creado el libre albedrio para llamar a la sensatez y a la condición ética de quienes pretenden ser, ni más ni menos que ser; pero cuando ven que otro asume el rol abandonado de la fe y emprender en largo camino por dejar de ser la imagen en el espejo de los dioses, sienten que el pecado ha llegado a ser tal que son capaces de juzgar a quien ha asumido ser su propio dios, ni en perjuicio ni en beneficio de nadie, solo por no quedar detrás de una estrella que pretende tener luz propia.

El afán del ser y la desdicha del no ser, se convierten de a poco en el límite del hombre, un hombre que no encuentra otra salida que enfrentarse al afuera antes que construir sus adentros, poniendo toda su angustia a la culpabilidad de aquel que pretende la libertad del ser y del saber.

Soy culpable de soñar con un mundo lejano, y profetar en el presente un mundo mejor, pero sobre todo soy culpable de querer crear una luz propia lejos de la envida humana y de las refracciones de espejos ajenos; acepto la condena por ser yo mismo, y llevar la idea de un yo mismo en cada uno de los sujetos. De todo esto soy culpable, pero no soy culpable de la oscuridad que cubre a los hombres que no se han dado la oportunidad de mirar por la ventana por miedo a encontrar algo que no sepan controlar.

13 de octubre de 2011

Confundiendo

Me preguntaba constantemente si sabia a lo que me enfrentaba, si acaso tenia idea de lo que iba a pasar cuando trapase la oscuridad de la habitación pero claramente no lo sabia. igual decidí hacerlo y no dude un segundo. Capas por capricho o tal vez por ambición pero lo hice.

Cuando pase del otro lado me di cuenta, prontamente, que me estaba equivocando y al intentar usar el picaporte de salida ya no era posible; en ese instante lo recordé, se me vino a la mente su mirada, sus palabras y su intención de seguir conmigo aquella conversación que había arrancado una tarde de febrero, con lluvia y en Santa Maria. A pesar de todo el recuerdo de aquella situación, lo hecho ya estaba hecho y solo me quedaba caminar hacia el vacío, hacia la ausencia total de certidumbres, lleno de miedos pero también de ilusiones.

Hoy la historia muestra mi error, o no; el camino impreciso de nuestra vida, me recuerda aquella despedida donde el frenesí se hizo cargo de mis palabras mientras mis lágrimas imponían la necesidad de madurar las ideas antes de emitirlas.

¿me equivoque? Me lo sigo preguntando, sin respuestas y sin formalidades que confirmen mi respuestas, quizás el problema sea creer que somos capaces de autoresponder nuestras dudas y somos incapaces de vivir de la incertidumbre.

¿cual es la gracia de vivir de los sueños? Me pregunto ella una vez, y como siempre no supe responderle e incluso hoy no sabría que decirle.

Vivir de lo inesperado y pasar la puerta de lo meramente intrascendente nos hace desafiantes al futuro, nos pone en la necesidad de discutir entre nosotros mismos y de dudar, preguntar; mientras nuestro mas puros sentimientos buscan la puerta de salida – o ¿porque no? de entrada – a una realidad trasparente.

Realmente creía saberlo todo, lo cierto sobre lo incierto y lo verdadero sobre lo falso, era que nada sabia mas que había pasado la puerta y no había vuelta atrás.

Camine unos pasos y la encontré sentada, junto a ella el mate tibio y esa impresionante sensación de que quizás la magia esta mas cerca de lo cotidiano de lo que pensamos, le mostré la hoja con lo que había escrito y me dijo,

si estas buscando el sentido de tu vida, yo te sugiero que dejes de escribir, porque realmente esto es confuso.